Bélgica vive una crisis sanitaria sin precedentes a causa de coronavirus con 13.696 personas contagiadas y 1.175 pacientes muertos.

Ante la devastadora situación, la Sociedad Belga de Gerontología y Geriatría ha solicitado que los ancianos, que muy difícilmente puedan recuperarse del coronavirus, puedan morir fuera del hospital.

La institución recomendó privilegiar en estos casos los cuidados paliativos sin salir de los geriátricos para evitar los traslados.

La lógica es que si los adultos mayores, sin posibilidad de sobrevivir, pueden quedarse en sus residencias, se reduciría el riesgo de infección del personal sanitario y se evitaría la sobrepoblación en los hospitales.

En Bélgica, junto con Holanda y Luxemburgo, la eutanasia es legal, por lo que la sociedad está acostumbrada a esta fórmula de terminar con la vida, cuando el estado de salud demuestra que no hay vuelta atrás.

De hecho, las sugerencias de la Sociedad belga tienen muchas similitudes con el modelo sanitario implementado en Holanda. Allí, se selecciona a los pacientes con mayores posibilidades de sobrevivir para evitar la saturación de hospitales.

“Son pacientes para quienes el tratamiento puede prolongar la vida, pero que ofrecen pocas posibilidades de recuperación”, explicó la jefa del departamento geriatría en Gante, Neele Van Den Noortgate, a diarios belgas.

De acuerdo a la especialista, “no hay mucho más por hacer por ellos en los hospitales. Sería inhumano transportarlos al hospital para que murieran allí”, remarcó.

“Una buena atención también significa atreverse a darse cuenta de que las personas pasan de la vida a la muerte y asegurarse de que el proceso no se extienda innecesariamente”, dijo Neele Van Den Noortgate.

“Ellos (por países como Italia y España) admiten en los hospitales a personas que nosotros (en Holanda) no admitimos porque son demasiado viejas”, indicó el jefe de epidemiología clínica del Centro Médico de la Universidad de Leiden, Frits Rosendaal.

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